¿Se nos fríe el ADN en los aviones?

“La constatación de que las radiaciones pueden provocar efectos perjudiciales para la salud de las personas se puso de manifiesto a finales del s. XIX a raíz del descubrimiento de los rayos-X por Roentgen.

Existen efectos perjudiciales de tipo determinista (aquellos que se producen siempre superada una determinada dosis de radiación conocida como dosis umbral) y efectos perjudiciales estocásticos, como los que sufre la población superviviente a Hiroshima-Nagasaki, que expuesta a dosis inferiores a la dosis umbral determinista, sufre una mayor incidencia de cáncer a la que estadísticamente le correspondería a una población de características semejantes no radiada.

Los efectos deterministas aparecen cuando un cierto número de células no puede reparar el ADN dañado por la radiación recibida, de manera que se compromete la función del órgano.

Las células afectadas por la radiación pueden no restaurar adecuadamente la estructura original del ADN, de manera que sobreviven mutadas, pudiendo iniciar un proceso cancerígeno después de años. La mutación puede transmitirse a la descendencia produciéndose efectos “hereditarios”.

No existen aún pruebas científicas que permita avalar o negar la existencia de una dosis umbral para los efectos estocásticos. La aparición de efectos nocivos en la salud como resultado de exposición a dosis de radiación muy baja es una hipótesis de partida conservadora para la Comisión Internacional de Protección Radiológica (CIPR), y no un hecho probado.

La atmósfera constituye un escudo protector frente a las radiaciones cósmicas al absorber parte de las mismas. En este sentido, a mayor altitud sobre el nivel del mar, la capa de aire es más delgada y el blindaje que proporciona es menor.

La altitud de crucero de un avión de línea es de 10-12 km sobre el nivel del mar. La radiación cósmica resulta alrededor de 100-300 veces mayor que en el mar. En un Concorde (18km de altitud), la intensidad de radiación se dobla (200-600 veces mayor).

La latitud también influye: Los vuelos cercanos a los polos reciben mayor cantidad radiación que los que se acercan al ecuador.

Para recibir una dosis equivalente de radiación de 1 mSv hay que hacer 7 viajes de ida y vuelta Paris-San Francisco por ejemplo, que es lo que la CIRP establece como dosis efectiva máxima en un año para miembros del público (todos los que no son trabajadores profesionalmente expuestos). Un vuelo de ida y vuelta a México D.F. desde Madrid equivale a 0,13 mSv viajando de día en invierno a la ida y de noche en primavera a la vuelta. Aproximadamente 10 viajes al año sitúan a la persona en el límite entre personal público y profesionalmente expuesto.

El personal de vuelo puede recibir una dosis eficaz de algunos mSv/año – la dosis efectiva para los trabajadores expuestos es de 20mSv/año de acuerdo con la CIRP-60*.

Así pues, más de 7 viajes de ida y vuelta Paris-San Francisco o 10 viajes ida y vuelta a Madrid-México en un año y somos como personal profesionalmente expuesto.”

De un comentario en este blog por Dyingeverafter.

___________
*valor promedio en un periodo de cinco años sin que en cualquiera de esos años se superen los 50msv.

Biblio: http://www.sievert-system.org
Bases de la protección radiológica – Ignacio Amor
Consejo Seguridad Nuclear.

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Una respuesta a “¿Se nos fríe el ADN en los aviones?

  1. dyingeverafter

    wow! me has puesto ahí? 😉

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