Tu tenias 22 y toda la vida por delante. Esperanzas, un niño que viene, familia, sueños e ilusiones…y un corazón silenciosamente frágil. Solamente pienso en lo inútil que es nuestra medicina, incapaz de detectar una enfermedad congénita. Escrito en tu ADN y no supimos leerlo. Antonio, tu puerta estaba en el campo del Sanchez Pizjuan, no en el cielo. Solamente espero que ahora le hagas caños a San Pedro, a los ángeles y al gran jefe. ¡¡¡¡Salve!!!!.



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